Transportes Aéreos Globales

TAG es una compañía aérea virtual que opera con cualquier tipo de avión y sin límite en el tipo de trabajos a llevar a cabo. Desde transporte regular de pasajeros en líneas aéreas hasta vuelos ferry de todo tipo de aeronaves en cualquier parte del mundo...

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28 de diciembre de 2014

INFORME DE MISION Nº 66: Vacaciones africanas (Juanjo)

TAGN - GCLP - GLRB- FOY- DABU- FOY- GLRB – GCLP - TAGN

Piloto: Juanjo
Metos: Real y CAVOK.
Aviones: B58 Baron, E190, J32, Mi Mil-26, C208.
Simulador: XPlane10


  “Pues vamos, que nos vamos”, me dije cuando, aplicando toda la potencia disponible, comenzaba la carrera de despegue y dejando atrás la pista de nuestra base me encaminaba a las alturas para completar el corto paseo hasta la vecina isla de Gran Canaria.

La meteo era buena y el salto se vio favorecido con un buen control de tráfico que nos dejó en un viento en cola izquierda de la 03 izquierda, valga la redundancia, un recorte de la maniobra y un estacionamiento cercano al "pájaro” que sería con el que completaríamos el trabajo planeado desde que recibimos el encargo hacía un par de semanas.

La mayor parte de la carga estaba en el destino o en camino y todo nuestro personal estaba ocupado en completar la misión por todo el mundo de manera que no me extrañó encontrarme con un nuevo copiloto que, operando con diligencia, tenía la toda documentación del E190 preparada para el vuelo a Monrovia.

“Cargaditos a tope” fue el saludo de bienvenida cuando me entregó todos los formularios al entrar en la cabina. “Hola soy Tassar, y me temo que seré su copiloto” completó con una sonrisa que iluminaba una cara blanca como la leche; si no era albino poco le faltaba y aunque era un muchacho “grande” su estatura no le impedía moverse con soltura por la cabina. “Encantado”, le respondí, “yo me llamo... bueno supongo que ya sabrás quien soy así que llámame Juanjo y vamos a sacar este pájaro a volar”. Supuse que ya le habrían dicho que volaba con uno de los “jefazos” y quería quitarle hierro a la situación de un joven piloto volando con quien le pagaba el sueldo y era dueño del avión pero inmediatamente me di cuenta que no hacía falta pues sin perder la sonrisa respondió: “Estupendo, a volar entonces”.

Arrancamos y con todo listo rodamos a la cabecera de la 03 izquierda despegando con todo el empuje pues aún siendo ya tarde era el primer vuelo del día y el empuje reducido no estaba en el protocolo de operaciones de la compañía. “¿Nos vamos?” pregunté cuando estábamos alineados “¡¡Nos vamos!!” respondió con esa sonrisa que iluminó el panel. 80Kts, V1, Vr, tren arriba y limpiando el avión mientras acelerábamos subiendo y siguiendo la salida CABOJ3A. A 1000 pies conectamos el piloto automático e iniciando el viraje a la derecha recibimos autorización para seguir subiendo hasta FL290, nuestro nivel de crucero óptimo según la computadora del avión y continuar directos a CABOJ.
En ruta a Monrovia

“Un buen recorte...”

“Si, esto de ir bajo y dando vueltas pudiendo ir recto...”

Bueno, pues ya estamos en marcha. Sin viento en altura tardaríamos un rato en llegar a Monrovia donde aterrizaríamos ya de noche y mientras tanto esperaba mantener una conversación de circunstancias con mi joven compañero... pero nada mas lejos de la realidad. Los chicos de operaciones se devanaban los sesos coordinando pilotos y tripulaciones y algunas veces me había tocado algún compañero con quien poco tenía en común. Sin embargo una vez a nivel de crucero la rutina de las comprobaciones y la radio interrumpía un sorprendente diálogo en el que mi joven “copi” me sorprendió con una cabeza mas que bien amueblada.

La conversación derivó entre lo humano y lo divino y en especial la situación del lugar a donde nos dirigíamos, de como se podía ayudar a paliar el desaguisado de esa zona, del origen de estos problemas, de su evolución histórica, de como se manipula la información que nos llega, o como miramos hacia otro lado cuando lo que vemos no nos gusta, y como acallamos nuestras conciencias con una limosna, de la responsabilidad colectiva e individual, o del valor de quienes se comprometen y arriman el hombro contra viento y marea... el vuelo se me hizo cortísimo embelesado por los sensatos y fundamentados argumentos de mi interlocutor.
En ruta a Monrovia

Unos minutos antes de descender repasamos las maniobras esperando un ILS a la 04 pero en cuanto contactamos con Monrovia nos dieron la VOR a la 04 pues el ILS estaba inoperativo. Sin incidencias dignas de mención nos paramos en el aparcamiento asignado y dejamos que personal de tierra lo descargase pues al día siguiente teníamos que seguir volando. Me despedí de Tassar con quien coincidiría a la vuelta pues cada uno volaría distintas aeronaves a distintos destinos. El dormiría en otro hotel, cerca del aeropuerto de Spriggs en la misma capital mientras que yo me las apañaría en una habitación sin moverme del aeropuerto “Seguro que en Foya te encontrarás con Chihor. Dale un abrazo de mi parte” me gritó sacando la cabeza por la ventanilla del taxi sin darme tiempo a preguntar quien era ese.

Al día siguiente me presenté temprano en la plataforma donde me encontré con mi segundo copiloto al pie del J32 que estaban terminando de cargar hasta su máximo peso (y tal vez un poco mas allá). Era la antítesis de mi anterior compañero: bajito, regordete, negro como un tizón... y con una alegría en el trato que contagiaba a quien se le pusiese por delante.

“Hello, my name is Juanjo” le dije ofreciéndole mi mano. “Hola, yo soy Gastón pero todos me llaman “Gas”, como el de Top Gun” dijo repondiendo en perfecto castellano y un enérgico apretón de manos. “El aparato está listo, cuando quieras nos vamos”. Nos acabábamos de conocer pero parecía que éramos colegas de toda la vida y curiosamente mis habituales precauciones en el trato a un perfecto desconocido se disiparon por arte de magia. Otra sorpresa: ningún incidente, retraso, pérdida de carga, documentación en regla... increíble, era como llegar “a mesa puesta”.

Volando a Foya
Arranque, rodaje, listas de comprobaciones y en unos minutos nos encontrábamos a FL120 subidos en el radial 015º que nos llevaría a Foya con nuestra preciada carga sin mucho mas que contar salvo los divertidos consejos y anécdotas de mi compañero sobre las costumbres locales y la forma de vida en aquella parte del mundo.

Todo el vuelo en VMC nos permitió una aproximación rápida por la 01 a una pista que se había librado de las torrenciales precipitaciones que habían afectado la zona y provocado un caos en las comunicaciones terrestres locales con carreteras cortadas y embarradas.

Aparcamos en la pequeña plataforma y en un segundo esta se llenó de gente pululando por todos los lados, abriendo las puertas y comenzando la descarga de la mercancía de inmediato. Cuando me recuperé de la impresión entendí que aquel caos no era tal sino una perfecta organización de una eficiencia superlativa que vació el aparato en un abrir y cerrar de ojos.

Ya en tierra el jaleo no dejaba de sorprenderme, la multitud, la gente salida de no se sabe donde... y Gas que me guiaba hacia donde parecía que se coordinaba todo el asunto. En medio del barullo una figura destacaba con firmeza ordenando y distribuyendo donde colocar los bultos algunos de los cuales se amontonaban en la barriga de un inmenso Mi Mil-26 con los emblemas de Naciones Unidas.

“¡¡Señorita Chihor!!” gritó Gas.

“¡¡Señor Pahrr!!” respondió la mujer responsable de aquella distribución fundiéndose en un abrazo con mi pequeño compañero.

Tras lo que parecía un reencuentro de dos viejos colegas se hicieron las presentaciones de rigor.

“Juanjo, esta es la Melania Chihor; Mel, este es Juanjo, nuestro actual jefe”

“Que tal Juanjo, ¿has venido a supervisarnos?”

Sonreí. “No, no... nuestro departamento de personal es excelente y confío en todos nuestros empleados, no hace falta supervisión. Solo estoy colaborando en esta misión, como todos.”

Aproximándonos a Dabu
“Genial, entonces no te importará colaborar un poco mas y acompañarme en el “molinillo” en un vuelo hasta Dabu. Está cerca pero las carreteras están destrozadas y llevamos un montón de cosas para allá. Si te apuntas te dejo llevar el cacharro”

¿Como iba a negarme? El helicóptero lo habian alquilado nuestros clientes y TAG ponía la tripulación. Para esas ocasiones contratábamos personal extra pues las fechas navideñas generaban bastante trabajo y tanto Tassar como Gas y Melania constituian parte de estas tripulaciones de fortuna que salvaban la situación.

En las afueras de Dabu
Así que allí estaba, con Mel supervisando todos mis movimientos y camino a Dabu en un grandísimo helicóptero cuya carga superaba la del J32. Sobrevolamos el pueblo y decidimos aterrizar en las afueras para no romper nada con nuestro “ventilador”; el sitio era un poco justo pero con las indicaciones de mi instructora ajusté la toma y en un santiamén la carga estuvo en tierra y volvimos a salir de vuelta a Foya donde hice una toma mas que aceptable. Un trayecto corto pero intenso, con una compañera que sutilmente dirigía la operación sin que pareciese que te daba órdenes y las obedecías sin darte cuenta.

De nuevo Gas lo tenía todo dispuesto y cuando me despedí de Mel esta me dió un beso, un abrazo y las gracias por haberla contratado durante estas fechas.

“¿Gracias? A ti por colaborar con la compañía. Por cierto, acabo de recordar que Tassar me dió recuerdos para ti”

“¡¡Volaste con Wal!! ¡Que bueno saber de el! Dale un fuerte abrazo de mi parte cuando lo veas!!”

“Se lo daré, descuida.”

Mientras comenzábamos los procedimientos para arrancar vi como Mel subía a la pequeña torre de control desvencijada y al dejar la plataforma nos saludaba efusivamente con los dos brazos. Hasta ese momento no me había fijado en su figura ni en los rasgos orientales indefinidos que parecían el fruto de una mezcla de padres y madres de los sitios mas diversos. ¿Que edad tendría? La veintena ya la dejó atrás... o no. Desde luego por debajo de los cuarenta aunque a veces daba la sensación de ser mucho mayor y al segundo siguiente la veías como una adolescente...

“¿Nos vamos?” dije en voz alta.

“¡Nos vamos!” respondió Gas ajustándose los cinturones de seguridad.

De vuelta a Monrovia
En un periquete estábamos volando por la ruta opuesta a la de venida y en poco mas de 40' estábamos llegando a Monrovia donde me esperaba el E190 para volver a casa. En el camino me fijé mas atentamente en Gas, mi copiloto. Tenía un aire que me recordaba a alguien. Me parecía mas mayor pero su carácter jovial y desenfadado transmitía una imagen de el completamente distinta a la vez que una confianza absoluta en el.

En fin, que tras un vuelo de rutina nos esperaba Tassar al píe de la escalerilla del avión.

“¡¡Que passssa, Gas!!”

“¡¡Querido Wal!!¡¡Que alegría me da verte!!” gritó Gas al tiempo que se fundían en un abrazo.

Obviamente aquellos dos ya se conocían y también parecía que no se veían desde hacía un tiempo.

El tiempo nos venía justo pero aún así le dije a los dos compañeros que fuesen a tomarse algo y yo me encargaba de los preparativos del vuelo de vuelta.

“Vengo en 20' ” respondió Tassar mientras me despedía de Gas que de nuevo repitió el agradecimiento de Melania por haberles contratado en Navidad. No se porqué pero no me dió la sensación de que necesitasen el dinero para vivir...

… y exactamente en 20' Tassar se sentaba en el asiento del copiloto listo para el embarque de los pasajeros. Volvíamos cargados casi al máximo con cooperantes de varias organizaciones que volvían a sus países por navidad y que habían sido relevados por otros tantos colaboradores que pasarían estas fechas ayudando a los demás en este lugar del que solo nos acordamos por las noticias de los telediarios.

Un rayo en las cercanías
Repetimos los mismos pasos que el día anterior y rodamos hacia la pista 22 con una meteo que había empeorado de manera notable. 7Km de visibilidad y tormentas por los alrededores presagiaban un ascenso movidito así que nada mas despegar solicitamos virar por la derecha para evitar una zona amarilla en en radar y sobre la marcha nos autorizaron a nuestro nivel de crucero sin restricciones y directos a PONKA de manera que con algunos pequeños cambios de rumbo para evitar formaciones amarillas en el radar retornamos en un vuelo rutinario en lo referido a la operación pero muy interesante en la charla con mi copiloto.

El descenso y aterrizaje en Gando transcurrió sin incidencias y al aparcar en la plataforma me percaté que la Baron con la que había venido desde Tagoror no estaba donde la dejé. ¿Donde la habrían metido?. En fin, paramos y dejamos el avión listo para continuar viaje al día siguiente con otra tripulación. De nuevo la misma sensación de calidez y cercanía en la despedida de Tassar, y el mismo agradecimiento por trabajar con la compañía durante los días navideños.
En final de GCLP

“Por cierto, ¿Tassar es nombre o apellido?” pregunté cuando nos despedíamos.

“Je, je, je... apellido. En operaciones me llaman Tassar para no confundirnos; mi nombre de pila es Walther pero me gustaría que me llamases Wal, como el resto de mis amigos”

“Pues hasta la próxima Wal, que tengas unas felices fiestas”

“Hasta la próxima Juanjo, que tu y los tuyos tengais salud y amor.”

En cuanto me di la vuelta sonó el mensaje en el teléfono a la vez que el coordinador de la compañía me entregaba un maletín con una pícara expresión en su cara.

“Necesitamos la Baron. Vuelve a Tagoror con otro avión. Firmado: Operaciones”

¿Y como me vuelvo a Tagoror?

“Allí lo tienes” me dijo el coordinador dándome un par de palmaditas en la espalda. Una C208 completamente blanca esperaba para ser pintada y revisada en nuestra base y pasar a formar parte de nuestra flota para volar por los cielos que acababa de dejar atrás.

Ya estamos cerca... "los patos amorosos"
Las ganas de volar el cacharrín me carcomían pero, aunque tenía la habilitación correspondiente, preferí descansar y repasar la documentación del maletín para no meter la pata nada mas empezar y al día siguiente, sin prisas, hice volver a la vida a los casi 700 caballos de la PT6A que llevaba en la nariz para aterrizar en Tagoror justo a la hora de comer.

Allí nuevas sorpresas:

Lo primero una carta de agradecimiento de nuestros clientes por el excelente trabajo realizado. Seguirían confiando en nosotros y dándonos mas encargos... sobre todo si les sale gratis como este ya que gracias a nuestros beneficios anuales habíamos decidido financiar completamente la operación.

Tagoror
Segundo otra carta firmada por todos los empleados renunciando a la paga extra de este año y solicitando que ese dinero se repartiese por una serie de organizaciones que estaban al pie del cañón en labores humanitarias, no solo en las fechas navideñas sino durante los 365 días del año.

Y unos días mas tarde, en los tiempos del “guasap” y la comunicación virtual, recibimos una postal navideña de las que ya no se envían por correo, muy bonita, de origen indescifrable firmada por Melania “Mel” Chihor, Gastón “Gas” Pahrr y Walther “Wal” Tassar deseando a todos los empleados de la compañía salud paz y amor que guardamos enmarcada en las oficinas de Tagoror.

1 comentario:

José Ángel dijo...

Una historia apasionante y unos personajes curiosos ;-)

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